13.6.06

Beer Sheva


Esta ciudad del Néguev alberga en sus calles a la mayor concentración de inmigrantes latinoamericanos. Es una ciudad llena de actividades y lugares, en las que el castellano es el hilo conductor. Bienvenidos a la capital del sur

Beer Sheva es una de las ciudades más antiguas del mundo. Sus orígenes se remontan al segundo milenio antes de Cristo. Durante el período de los Reyes, Beer Sheva (siete pozos de agua) se constituyó en la línea defensiva sur del reino. (Ver nota adjunta sobre la historia de la ciudad).
Allá por 1917, su población se estimaba en unas 7.000 almas, y después de los disturbios entre 1936 y 1938, muchos de los pobladores judíos abandonaron la ciudad, volviendo en 1948, después de la guerra de Liberación. A estos primeros pobladores se les sumaron inmigrantes de muchas partes del mundo, entre ellos de América Latina. Hoy en día cuenta con una población de casi 200.000 almas, de los cuales más de 15.000 son de origen latinoamericano, siendo así el 8% de la población y la comunidad hispano parlante más grande del país.
Daniel Kritz, director de la revista “Ecos”, publicada por la OLEI local, dice: “El crecimiento de la población latinoamericana en nuestra ciudad, siempre ha estado en ascenso. Se destaca por su número, cuando en 2002, de los 7.387 olim que llegaron de Latinoamérica, casi 1.000 se establecieron acá”.

El barrio latino
La ciudad se divide en 16 barrios, cada uno de ellos con su diseño y color local, constituyéndose la Ciudad Vieja, en uno de los lugares más interesantes. Allí está el Museo del Néguev, el Parque Allenby, del que resta hoy día solo parte de él, la Antigua gran Mezquita, la estación ferroviaria y la avenida peatonal. Y un toque sudamericano: en la esquina de las calles Hertzl y Hadasa, hay un pintoresco punto de reunión: El kiosco “Todo se lee en el desierto”, donde se encuentran allí todas las publicaciones en castellano que se publican en Israel. Su dueño, Jorge Gutkis, 16 años en el país, y 10 al frente del kiosco, recuerda: “Hace unos años hubo cerca de aquí un café argentino, pero cerró, y los sudamericanos acostumbran venir aquí, entre otras cosas, para intercambiar unas palabras en castellano”.
Si bien podemos encontrar “corazón latino” prácticamente por todo Beer Sheva, los barrios donde hay mayor concentración son Tet, Iud-Alef y Vav. Precisamente en Vav está el merkaz klitá “Yeelim”, una larguísima estructura -que dicho sea de paso, figura en el libro Guiness de récords como el edificio de departamentos más largo del mundo- que se inauguró como alojamiento estudiantil, y hoy día alberga a olim de distintas procedencias. Alberto Pokrasa, dueño y anfitrión del restaurante “Don Vito”, otro de los puntos de referencia característicos para la colonia latina, recuerda con nostalgia: “Cuando llegué, en el año 82, el merkaz klitá estaba en el barrio Yud-Alef, después lo trasladaron a este edificio. Recuerdo que por ese entonces habían llegado a Beer Sheva unos 2.000 inmigrantes latinoamericanos. Cuando llegué, había mucha oferta de trabajo, lástima que ahora las cosas no están tan bien”.

¿Y hoy para dónde vámos?
Beer Sheva cuenta con muchas entidades, comercios y profesionales de habla castellana. Por supuesto, la decana de ellas es la OLEI, cuya presidenta, Claudia Kritz, hace un recuento de las múltiples actividades que ofrece la entidad, entre ellas su biblioteca, cinemateca, ulpanim de hebreo, y todo tipo de ayuda tanto en trabajo como en absorción. Además cada tanto se organizan eventos como el que se realizó a principios de este septiembre llamado “Amor a lo nuestro”, donde músicos, artistas y artesanos latinoamericanos presentaron sus creaciones. Además existen otras entidades como el grupo Gente y la kehilá Masortit. Otro lugar interesante en esta ciudad es el Centro Holístico Superación, en el cual las personas pueden llegar allí a lograr una completa armonía con su cuerpo. Están también la Wizo y la Histadrut las cuales tienen grupos hispano parlantes, y donde realizan variadas actividades.
En materia de cultura y espectáculos, se formó en Beer Sheva un taller de teatro, el “Grupo de Teatro Latino”. El grupo está dirigido por Hugo Daniel Marcos (45), quien con sólo 3 años y medio en Israel, logró insertarse en la idiosincrasia local, a tal punto que ya está proyectando estrenar una obra… en hebreo. Mientras tanto, este prolífero autor, actor y director teatral, que estrenó con gran éxito su monólogo “Ojalá” hace dos años, está presentando este septiembre una comedia titulada “Un mal día”.
Y para quienes gustan de la buena radiofonía y aman la nostalgia, en Beer Sheva Daniel Beller, periodista, melómano empedernido, es la dirección correcta. Daniel es dueño de una asombrosa memoria discográfica y de una increíble colección de discos, grabaciones, a través de las cuales se puede transitar, por toda la historia de la música popular Argentina. Daniel no ha dejado su pasión por la música sólo para sí. Tiene una estación de radio en Internet, que trasmite las 24 horas del día en la dirección www.todotango.com.


Beer Sheva, seis mil años de historia
Nota de Graciela Rosenthal

Debería ser conocida por todos la historia en la cual Abraham pagó por los pozos de agua que su propia gente había enseñado a construir, y que da nombre a nuestra ciudad. Son ya seis mil los años en los que esta ciudad ha estado habitada sin interrupciones. De los muy pocos, sino el único, caso en el mundo.
Hasta que fuera conectada a la red nacional de aguas que se nutre del Kineret, ésta ciudad se abastecía de su río y de sus napas subterráneas. Pero con el tiempo le dieron la espalda al río, y quedó convertirlo en un gran basural. Cuatro años atrás, se tomó la decisión de reconquistarlo. No ya como fuente de agua, sino como centro de un ambicioso proyecto recreativo. Pronto se inaugurará una rambla de ocho kilómetros de extensión, a lo largo del cauce seco, con áreas para deporte, cultura y entretenimiento. Además, hace ya tres años que se trabaja en la limpieza del lecho.
Para planificar la ciudad se contrataron dos arquitectos alemanes, que trabajaron en colaboración con dos profesionales locales. Ellos estudiaron los vientos y el giro del sol, buscando aprovecharlos para construir casas y calles relativamente frescas. Utilizaron como revestimiento la misma piedra que se aplicaba en la época bizantina. El diseño fue con calles paralelas y perpendiculares. Casas con patios, en cuyo alrededor se ubicaron las habitaciones. Las que aún se conservan habitadas dan prueba de lo poco necesario que es el aire acondicionado en el verano.


Hernán Cortéz, Beer Sheva y el becerro de oro
Nota de Daniel Rosenthal

Cuando el conquistador español empezó a adentrarse en territorio mejicano, muchos de sus soldados comenzaron a quejarse sobre las desfavorables características del lugar. Las protestas llegaron al grado de exigir al capitán que los regresase a España. Aunque ello implicase, para muchos, el volver a la cárcel o a la miseria. Cortéz tomó entonces una decisión difícil: Mandó a quemar las naves que los habían traído. Era la forma de cortar definitivamente la posibilidad del inmediato regreso. Planteo similar había encontrado Moshé al bajar del Monte Sinai con las primeras Tablas de la Ley. Parte del pueblo exigía el regreso a Egipto, a la esclavitud, asustado por el desafío que implicaba el seguir adelante en búsqueda de algo diferente. Un futuro que se sabía mejor, pero que por entonces transitaba por el camino de la incertidumbre. El irse del país es una elección. Sin embargo, en esta emigración del portazo, muchos argentinos dejan el país con bronca. Y en muchos casos, idealizan su llegada a Israel como la recuperación del paraíso perdido. Que desde luego, no existe.Ante estas circunstancias relacionadas con la aliá sudamericana, en Beer sheva trabajamos en diferentes organizaciones latinoamericanos para ayudar al inmigrante a que logre el principal de los objetivos nuestros: una klitá exitosa. En junio de 2001 nos contactamos con la Municipalidad y con la Sojnut, con la intención de incluir a nuestra ciudad entre las seis que formarían parte de un nuevo programa de aliá Argentina. Nuestra iniciativa tuvo el apoyo previsto. El 25 de diciembre de ese año llegaron a Beer Sheva los primeros olim del entonces llamado “plan solidaridad”. A principios de febrero llegó un segundo contingente. Con una importante comunidad hispano parlante, Beer Sheva es sin lugar a dudas, uno de los destinos más buscados -sino el más- en el total de personas que han hecho aliá desde América Latina en los últimos años. Según la Escuela Inglesa de Sociología de la Emigración, la etapa de aclimatación -que no todos logran-, suele llegar a los cuatro años. En Beer Sheva, somos muchos los que trabajamos para que la mayoría de los olim pueda alcanzarla.
*El autor de esta nota trabaja en la OLEI de la ciudad.