7.5.10

Parasha semanal

Esta semana terminamos nuestra lectura anual del Libro de Levítico con la lectura de una parashá doble. Se llama la primera leída “B'Har” y la van a encontrar en Levítico 25:1-26:2). Concentra en las mitzvot que tienen que ver con la tierra de Israel. La segunda se llama “B'Jukotai” (Levítico 26:3-27:34). Da énfasis a las recompensas por cumplir con las leyes divinas (mitzvot) y las tragedias que han de pasar si fallamos de cumplir con ellas.

Hay varios temas que unifican estas dos secciones semanales. Por ejemplo en el capítulo 25:35 se lee el versículo: "V'ki yamuk ajijá umatá yado imaj v'hejezaktah bo ger v'toshav vajai imaj/Si su hermano se empobrece entonces debería fortalecerlo, sea ciudadano o residente legal y vive entre Vds." Este verso nos presenta con varios problemas. Por ejemplo podemos preguntarnos ¿Por qué se usa el texto la palabra "ajijá" (su hermano) en vez de la palabra "re'ejá" (su prójimo)? También podemos preguntarnos ¿Por qué emplea el texto la raíz verbal "j.z.k" (fortalecer) en lugar de la raíz "ayin-z-r" (ayudar)? ¿Limita el texto nuestra ayuda solamente a los miembros de nuestra familia o nos enseña que todos los seres humanos somos parte de una sola familia? ¿Nos enseña el texto que el que trata de ayudar a todos, por fin no ayuda a nadie, que hay que establecer un "tiraje" (selección de prioridades) de cuidado o nos enseña que deberemos fallar a nadie? En la misma medida la raíz verbal "j.z.k" nos indique que dar demasiado a los otros puede ser contra -productiva si resulta en nada más que dar limosnas o la creación de programas de caridad permanentes. El texto nos enseña que ayudamos a los otros cuando le sacamos de comportamientos dependientes, cuando ayudamos a nuestro hermano sobrevivir sin nuestra ayuda.

¿No es esta interpretación la que nos enseña el gran rabino español, Moisés Maimón, conocido en la literatura hebrea con la sigla "RAMBAM?" El RAMBAM explicaba que la mejor forma de tzedaká (la mezcla de la caridad con la justicia) es ayudar a otra persona no depender de nuestra caridad. Este texto nos dice que en forma individual o en grupo que pagar los gastos ajenos no ayudan a nadie y que la manera de fortalecer una persona o una economía no es por sacar al otro de sus dificultades sino por ayudar al otro a sacarse a si mismo. ¿Nos enseña este texto que debemos aprender a aceptar la responsabilidad por nuestras acciones y resolver nuestros problemas?

¿Necesitamos volver a aprender estas lecciones en el siglo XXI? En vez de haber creado oportunidades para trabajar ¿hemos creado sistemas de auto perpetuación de dependencias en caridades y en limosnas? ¿Enseñamos a nuestros hijos a ser "sagrados" o los enseñamos a pedir derechos que no son suyos? Estas dos secciones finales del Libro de Levítico nos enseñan que nos hacemos sagrados no por esperar sino por realizar y que deberíamos juzgar una persona no por lo que dice que hará sino por lo que ha hecho. ¿Cuál es su interpretación de este versículo?

Rabino Peter Tarlow